El mantener una correcta salud oral debería ser prioritario para todas las personas. Esto sólo se consigue mediante rutinas de prevención, una correcta higiene oral, llevar una dieta sana y equilibrada y realizar una visita periódica al dentista cada 6 meses.

El cuerpo humano esta organizado tal manera que sus más de cincuenta mil millones de células trabajan en equipo para mantener el equilibrio y la salud. Estas células producen una serie de reacciones químicas ordenadas para mantener su propia vida. Cada célula, a través del líquido que las une, dispone de información necesaria para construir, operar y reparar cualquier alteración del cuerpo humano. Pero esto, a veces, no es posible, y entonces lo que hacen es que trasmiten esa alteración. Y cualquier órgano, aunque sea a distancia, puede enfermar.

Se considera que los dientes y todas sus estructuras (desde los huesos hasta los maxilares, ligamentos, encía o incluso la mucosa de la boca) pueden actuar como “focos infecciosos” que intervienen en las vías de información del cuerpo, el sistema nerviosos central y las hormonas, causando enfermedades a distancia, en cualquier órgano.

Los dientes influyen en todo el cuerpo. La cavidad bucal está conectada con todo el organismo por el sistema linfático, que es el encargado del drenaje de las células, y es un verdadero filtro para atrapar bacterias y residuos del organismos, las conexiones nerviosas, las venas, arterias y los vasos del sistema autónomo o vegetativo. Estos sistemas pasan por la boca y están representados de forma muy precisa en los 32 dientes que tenemos, contando las muelas del juicio.

Dolencias provocadas por los dientes

“El cuerpo llora por los dientes”. Este refrán no deja de ser cierto, porque algunas dolencias en el organismo las provocan los dientes, incluso los que no causan dolor, y se convierten en infecciones silenciosas o crónicas, apareciendo los efectos en otros órganos. Este es el caso de las enfermedades periodontales (conocida como “piorrea” antiguamente), quistes en dientes que se le han realizado endodoncias o muelas de juicio retenidas. Según estudios publicados, se sabe que estas muelas del juicio retenidas pueden provocar malestar en la articulación sacroilíaca y dolores lumbares.

Un estudio publicado en la Sociedad de Cardiología de Estados Unidos destaca que la pérdida de piezas dentales por enfermedades periodontales puede ser el indicio de futuras enfermedades cardiovasculares.

Otras conclusiones preliminares de este estudio sobre Infecciones Orales y Epidemiología de Enfermedades Cardiovasculares sugieren una relación entre la pérdida dental y la arteriosclerosis, que es la acumulación de placa en las arterias carótidas, que son los vasos que alimentan al cerebro. El aparato digestivo, en general, se ve seriamente afectado por las infecciones dentales y por ausencia de dientes. El masticar mal o por un solo lado provoca múltiples patologías digestivas.

Existen muchas personas que tienen muy poco espacio entre las muelas del juicio y la mandíbula. Esto produce una limitación de los movimientos de la boca durante la masticación, habla, bostezo, posturas de descanso, etc., por impacto y/o compresión de algunas de las estructuras situadas en la parte móvil del aparato masticatorio (mandíbula, musculatura, diente, prótesis, etc.) contra algunas estructuras situadas en el maxilar superior (maxilar, diente, prótesis, etc.) dando lugar a un conjunto de síntomas y signos principalmente sensitivos, como cefaleas (tensiónales o migrañas) e inestabilidad (mareos, vértigos), vegetativos (palidez, sudoración), psicológicos (ansiedad, depresión) y motores (paresias, convulsiones). En la literatura científica existen muchos casos descritos de problemas de salud derivados de las infecciones dentarias.

Desgraciadamente, oímos muchas veces a los pacientes “vengo porque ya no puedo más”. Y, cuando descubrimos una dolencia que hubiera podido ser evitada, entonces pensamos que nos queda mucho por trabajar.

Los médicos y los dentistas tenemos una misión muy importante: hacerles saber que la PREVENCIÓN es la clave para una buena salud. La clave para mantener una correcta salud bucodental pasa por la rutina de higiene oral, mantener una dieta sana y equilibrada y realizar una visita periódica al dentista cada 6 meses. No descuides tu boca: es la puerta de entrada al organismo.

Dra. Ana Cárdenas. Odontóloga