El sarro es una desagradable costra, generalmente de color marrón o amarillento, formada por minerales que se adhiere a los dientes justo por encima de la línea de las encías. Lejos de ser sólo un problema estético, se trata de una vía de entrada para el desarrollo de las enfermedades de las encías e, incluso, de la aparición de caries.
Existe un factor muy importante en la formación de sarro y la caries: el pH. En concreto, existen dos tipos de saliva (ácida y básica) que actúan de diferente manera.
La saliva ácida es un medio ideal para el metabolismo de algunas bacterias existentes en la boca, en este medio, realizan sus funciones de crecimiento, reproducción y alimentación. El ataque de las bacterias contra el diente será por tanto más eficaz y corrosivo en medio ácido, dando lugar a dientes más susceptibles a la caries.
En cuanto a la saliva básica, ocurre lo contrario; en este medio, se neutraliza el ácido necesario para la corrosión dental, con lo cual hay menor susceptibilidad de desarrollo de caries. Sin embargo, es un medio ideal para la formación y acumulación de sarro.
Además, el sarro se puede originar también por un deficiente cepillado de los dientes, que permite la acumulación de los residuos. Además puede formarse también por el consumo de bebidas alcohólicas o con gas. Se ha comprobado también que hay una serie de medicamentos que pueden favorecer su formación. Por eso, es importante comunicar a nuestro odontólogo el posible consumo de medicaciones para que, de este modo, pueda determinar si son el origen de la presencia del sarro.
Existen dos tipos de sarro:

  • Sarro supragingival

Es el que se acumula por encima del diente y es visible de forma directa. Para eliminarlo deberás acudir a tu clínica dental para que te hagan una limpieza de boca.

  • Sarro subgingival

Se deposita por debajo de los dientes y su eliminación es más complicada. Para ello, hay que llevar a cabo un tratamiento periodontal con curetaje, raspado y un alisado radicular. Este tipo de sarro es más perjudicial para las encías.
También hay una serie de alimentos que ayudan a prevenir la aparición del sarro. Entre ellos, los lácteos, las manzanas, el apio y las zanahorias. Existen también en el mercado pastas dentífricas específicas que pueden ayudar en este aspecto.
No obstante, lo mejor que podemos hacer para prevenir la aparición del sarro es llevar a cabo una buena higiene bucodental, cepillándonos los dientes después de cada comida durante un mínimo de dos minutos y pasándonos el hilo dental para acabar de realizar una limpieza completa.